Cereales, postres y galletitas dulces, cuyos consumidores habituales son niños, son menos saludable que lo que indican sus envases.

Un estudio de la Fundación Interamericana del Corazón (FIC) reveló que el 87 por ciento de los cereales para desayuno, postres y galletitas dulces, cuyos consumidores habituales son niños, contienen una cantidad excesiva de uno o más nutrientes críticos como sodio, azúcares libres o grasas, lo que indica baja calidad nutricional.

El estudio, realizado en colaboración con la Fundación para el Desarrollo de Políticas Sustentables (Fundeps) y la Universidad Católica de Santa Fe, analizó la composición y calidad nutricional de 301 productos de consumo masivo, como así también las estrategias de marketing disimuladas en sus envases que llevan al consumidor a tomar decisiones que poco y nada tienen que ver con lo que cree que está comprando.

La investigación reflejó que 4 de cada 10 envases de cereales, postres y galletitas de baja calidad nutricional utilizan mensajes tales como “Fuente de vitaminas y minerales” o “50 por ciento de calcio diario recomendado”. Estas frases, incorporadas por la industria de alimentos para que los consumidores identifiquen a los productos como saludables, muchas veces no reflejan su calidad nutricional, según relevó el estudio.

Tres de cada 10 de estos productos altos en sodio, grasas o azúcar utilizan personajes en sus envases, tanto aquellos creados por la marca como los que incluyen deportistas y celebridades.

“Lo que demuestra el estudio es lo que siempre sospechamos, pero que nunca se dice claramente: que las personas compramos cosas para los chicos pensando que son saludables y en realidad son golosinas encubiertas en un marketing fabuloso, cuyos envases marcan cosas que no tienen que ver con la realidad o que, en todo caso, están agregadas como aditivos, como ciertas vitaminas o nutrientes, pero en realidad son montañas de azúcar y productos refinados”, dijo a Página/12 la periodista Soledad Barruti, autora del best seller Malcomidos, en donde repasa los circuitos y engaños de la industria alimenticia.

En ese sentido, la directora del área de políticas de alimentación saludable de FIC Argentina, Lorena Allemandi, calificó de “poco efectiva” la regulación de los envases vigente en nuestro país, lo que no permite una protección adecuada al derecho a la salud, la alimentación saludable y, sobre todo, la información correcta y accesible para los consumidores.

“La normativa vigente del etiquetado habilita a la industria de alimentos a incorporar información que confunde al consumidor y técnicas que buscan atraer a los chicos al consumo de productos no saludables”, advirtió Allemandi.

Para Barruti es de “suma urgencia” el tratamiento de una nueva ley de etiquetas, para liberar a los productos de los “engaños que condicionan los procesos de compra y que inducen, sobre todo a los niños, a consumos que no tienen nada que ver con el proceso alimentario, como cuando agregan personajitos, juguetes, mensajes manipuladores o marcas que utilizan pediatras en sus campañas”.

Sin embargo, para avanzar en esa dirección hace falta sortear el “enorme conflicto de interés”, con la poderosa industria de alimentos procesados a la cabeza, que según Barruti, “sobrepasa la capacidad de cualquier legislador bienintencionado que pretenda llevar un planteo de esta naturaleza”.

Fuente: Página 12