Durante el fin de semana trascendió que el Presidente reduciría a la mitad su Gabinete de Ministros. El lunes por la mañana se confirmó la noticia: diez Ministerios serán absorbidos por otras Carteras, quedando un total de 10 Ministerios más la Jefatura de Gabinete.

Algunos de los ministerios que se convertirán en secretarías son los de Ambiente, Cultura, Salud, Trabajo, y Modernización y Comunicación. Ambiente dependerá directamente del Presidente; Cultura quedará bajo la órbita del Ministerio de Educación; Salud bajo Desarrollo Social; Trabajo como secretaría del Ministerio de Producción, Trabajo y Agroindustria; y Modernización bajo la órbita de la Jefatura de Gabinete. Si bien hasta ahora los anuncios oficiales solo explican las modificaciones en el organigrama, esta decisión implica un riesgo para la salud pública, la promoción de la cultura, la protección de los derechos fundamentales de los/as trabajadores/as, la protección del ambiente y el desarrollo sostenible.

Es preocupante cómo los cambios de jerarquía de esos ministerios impactarán en los derechos económicos, sociales, culturales y ambientales (DESCA), de raigambre constitucional. Si estos derechos no están garantizados, ningún otro derecho humano puede ejercerse con plenitud.

Bajar de rango a estos ministerios y convertirlos en secretarías significa una reducción en la autonomía, y podría significar también reducción de los recursos y del presupuesto destinado a las políticas públicas en materia de DESCA. Desde la perspectiva puntual de algunos de los temas que trabaja FUNDEPS, son de particular preocupación algunas cuestiones específicas.

Respecto a salud, la pérdida de autonomía de esa cartera y el mantenimiento del estatus del Ministerio de Producción podría generar aún mayores dificultades para limitar las acciones que desde el sector privado impactan en el derecho a la salud, algo con lo que nos enfrentamos a diario quienes trabajamos en temas de enfermedades crónicas no transmisibles. Al mismo tiempo, implicaría mayores dificultades para poner en práctica una recomendación de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) que plantea que las cuestiones de salud deben estar presentes en todas las políticas que impulse un gobierno, enfoque conocido como “Salud en todas las políticas”.

De la misma manera, sigue preocupando la continuidad del Programa de Nacional de Salud Sexual y Procreación Responsable, como también otras políticas de salud sexual y reproductiva. Lamentablemente, ya se anunciaron proyectos de recorte en la  Dirección de Sida, ETS, Hepatitis, Tuberculosis y Lepra, lo que ha generado una situación de alerta en las organizaciones de la sociedad civil, como en la academia del sector de la salud.

Algo similar puede plantearse respecto de la reducción de la jerarquía de la cartera ambiental en el gabinete de la Presidencia de la Nación. Si ya era difícil asegurar la presencia de consideraciones ambientales en decisiones de producción o de desarrollo de infraestructura, esta decisión podría hacerlo aún más complicado. La decisión, además, contraría una tendencia global de jerarquización de la temática ambiental, algo que en el momento de la creación de ese ministerio había sido resaltado por instituciones como la Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN).

Por otra parte, Modernización y Comunicaciones se encarga, entre otras cosas, de la implementación de políticas sobre Gobierno Abierto y de las medidas para la garantía en las comunicaciones y la protección de las audiencias. Si bien se pueden analizar avances y retrocesos desde esa oficina, la importancia de su trabajo significó un refuerzo en la participación y acceso a la información pública y la transparencia del Estado, lo que podría ponerse en riesgo de recortarse su presupuesto o equipos de trabajo.

A la espera de mayores precisiones respecto de las implicancias presupuestales y de personal de estas decisiones, desde FUNDEPS compartimos nuestra preocupación por la reducción de jerarquía de estas dependencias.

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Juan Carballo – [email protected]