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La reforma a la Ley de Glaciares aprobada el 7 de abril pasado no solo debilitó una ley. Sentó un precedente preocupante: que los niveles de protección ambiental pueden ser reducidos cuando entran en tensión con intereses económicos de gran escala. Esto no solo compromete el presente, sino también la capacidad del Estado de garantizar derechos en el futuro, poniendo en riesgo a las nuevas generaciones.

En términos normativos, la actividad minera en Argentina se desarrolla en el marco de un régimen que combina normas históricas y obsoletas -como el Código de Minería del año 1885- con regímenes de promoción de inversiones -como la Ley 24.196-  y nuevas herramientas de incentivo económico, como el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI).

Esto, combinado con el debilitamiento de las herramientas políticas, normativas e institucionales de protección ambiental, configura un escenario que prioriza la atracción de inversiones por sobre la protección de bienes comunes y derechos fundamentales.

 La gota que rebalsa el vaso

Esta reforma implica una alteración sustancial del sistema de protección ambiental vigente en la Argentina, en particular en lo relativo a la tutela del agua como bien jurídico estratégico.

El sistema vigente, basado en estándares científico-técnicos y en el principio precautorio, había permitido establecer límites comunes razonables a actividades extractivas en zonas de alta fragilidad ecosistémica.

Para entender mejor de qué estamos hablando, hay que saber que la actividad minera metalífera a gran escala, tal como se desarrolla actualmente en el país, presenta una dependencia estructural del recurso hídrico. La minería a gran escala depende del agua para poder existir y desarrollarse. Las comunidades que habitan esas zonas también. Y el agua no es un bien infinito, todo lo contrario.

De acuerdo con información declarada en instrumentos de evaluación ambiental, proyectos como Alumbrera, en la provincia de Catamarca, en esta nueva etapa de reapertura con una extracción estimada baja comparada con los años dorados de Alumbrera, prevén en sus nuevas etapas proyectadas un consumo de entre 3 y 5 millones de litros diarios.

Si calculamos un consumo -excesivo- de 150 litros de agua potable por persona, por día, en el mejor de los casos, este proyecto utilizaría diariamente lo que necesitan la totalidad de los habitantes de un pueblo como Agua de Oro en Córdoba, Lago Puelo en Chubut o Tafí Viejo en Tucumán. Por día.

Mientras que emprendimientos en curso como Veladero registran consumos cercanos a los 9 millones de litros por día. Es decir, tres veces esa cifra.

Además, estos niveles de utilización deben ser analizados a la luz de su localización: regiones áridas o semiáridas, donde el agua constituye un recurso escaso y estratégicamente crítico.

Es por esto, y no por otra cosa, que las disputas por el agua vienen ya desde hace décadas. Hay ejemplos como Famatina, Esquel, Andalgalá, Chubut, Mendoza. Las comunidades locales, conscientes de la importancia de este bien para la subsistencia actual y el desarrollo futuro, se organizan, se informan y desarrollan estrategias de resistencia sostenidas durante años. Porque el agua es esencial, no solo para la supervivencia de las comunidades, sino también para el sostenimiento de las microeconomías regionales.

Estos defensores y defensoras ambientales protegen no solo el agua, sino un modo de vida y de desarrollo que los gobiernos de turno desoyen una y otra vez. Cualquier persona que esté leyendo esto haría lo mismo en su lugar, porque se trata de defender la propia subsistencia y la del lugar donde se vive.

Así, mientras la resistencia se hace más fuerte, la licencia social para el desarrollo de la minería se convierte en un anhelo de las empresas difícil de concretar. 

Minería irresponsable

El agua, esencial para la vida de las comunidades, es puesta a disposición del plan minero que el gobierno nacional y algunas provincias promueven, y al que apuestan como única alternativa de desarrollo en zonas especialmente áridas de nuestro país.

Quienes defienden la reforma prometen minería responsable y seguridad jurídica para las empresas. ¿Pero de qué minería responsable estamos hablando? ¿Qué empresas están detrás de esta reforma? Como ya se sabe, esta reforma es producto del lobby minero de las multinacionales que dominan el juego, como Glencore, Barrick, BHP, First Quantum Minerals. 

La empresa Glencore, vinculada a proyectos como MARA, Catamarca y El Pachón, provincia de San Juan, que tiene detrás al fondo buitre BlackRock, ha sido condenada penalmente por hechos de corrupción en jurisdicciones como Estados Unidos y Reino Unido. Además, enfrenta múltiples procesos por impactos socioambientales, no solo en nuestro país, sino también en distintas regiones del mundo, como República Democrática del Congo, Filipinas y Perú. Esas denuncias van desde el envenenamiento de los suministros de agua hasta asesinatos de defensores ambientales.

Por su parte, Barrick Gold ha registrado antecedentes de denuncias en materia de derechos humanos y ambientales, como denuncias por violaciones sexuales en Papúa Nueva Guinea, denuncias por muertes y represiones violentas en Tanzania. En 2018 recibieron una sentencia  que incluyó la clausura definitiva del proyecto Pascua Lama en Chile, tras verificarse incumplimientos graves en materia de protección de recursos hídricos y ambientes glaciares.

Asimismo, BHP, involucrada en el desarrollo del proyecto Vicuña, cuenta con denuncias por violaciones de derechos indígenas y vulneración de derechos laborales. Ha sido responsable del colapso de la represa de relaves de Samarco en Brasil en 2015, considerado uno de los desastres ambientales más significativos de la región, actualmente objeto de litigios internacionales de gran escala.

En igual sentido, First Quantum Minerals, promotora del proyecto Taca Taca en Salta, fue parte de un proceso judicial en Panamá que culminó en 2023 con la declaración de inconstitucionalidad del contrato minero por parte de la Corte Suprema de ese país, en virtud de la vulneración de múltiples disposiciones constitucionales, incluyendo principios de protección ambiental y derechos fundamentales.

Estos antecedentes no pueden ser considerados hechos aislados. Forman parte de un patrón global en el que la expansión extractiva se produce, en numerosos casos, a costa de ecosistemas frágiles, fuentes de agua estratégicas y derechos de las comunidades.

Frente a este tipo de empresas que dominan el juego a nivel global, ejercen una presión feroz y acechan por los recursos, es imposible pensar que las provincias, ahogadas por la emergencia económica, puedan avanzar hacia una protección real de nuestros glaciares, del recurso hídrico y la construcción de un desarrollo sostenible.

Inseguridad Jurídica

Por estos motivos, la discusión sobre la reforma de la Ley de Glaciares nunca fue un mero debate técnico o sectorial. Esto se evidenció con el inmenso movimiento social previo al tratamiento de la ley y en las más de 100 mil personas inscriptas en la Audiencia Pública. Una audiencia que no respetó la reglamentación vigente y estándares democráticos mínimos. 

Además, la reforma vulneró el principio de progresividad y el principio  precautorio, constituyendo una regresión ampliamente inconstitucional, lo cual anticipa decenas de acciones judiciales que echan por tierra la prometida seguridad jurídica.

A la luz de estos antecedentes, sostener que la flexibilización de la Ley de Glaciares permitirá avanzar hacia una minería “responsable” resulta absolutamente cuestionable. Sin estándares ambientales estrictos, controles efectivos y participación real de las comunidades, los riesgos no disminuyen: aumentan. 

Seguir defendiendo la Ley de Glaciares no es oponerse al desarrollo, es afirmar que el desarrollo no puede construirse a costa del agua, de los territorios y de las comunidades.

 

Autora: María Laura Carrizo de Fundeps 

Contacto: lauracarrizo@fundeps.org

Este informe, elaborado por FARN, Fundeps y Fundación CAUCE, analiza el primer financiamiento aprobado por el Banco Asiático de Inversión en Infraestructura (BAII) en Argentina y sus implicancias socioambientales. A partir del caso del proyecto eólico en Tierra del Fuego, el documento resulta clave para comprender los desafíos del financiamiento internacional de la transición energética y la importancia de garantizar transparencia, participación ciudadana y estándares ambientales adecuados.

En las Reuniones Anuales del BID 2025 en Chile, organizaciones y comunidades afectadas por proyectos financiados por esta institución exigen mayor transparencia, participación y respeto a los derechos humanos y al medio ambiente, frente a los impactos de megaproyectos en la región.

Chile es sede de la sexagésima quinta edición de las Reuniones Anuales de las Asambleas de Gobernadores del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y de BID Invest. El evento comenzó el 20 de marzo en Punta Arenas (Magallanes), en el marco del Foro de Inversiones y la reunión de autoridades, y continúa en Santiago hasta el 30 de marzo. Reúne a los ministros de Economía, Hacienda y Finanzas de los 48 países miembros del Banco, quienes definen las principales políticas y estrategias de financiamiento para la región.

En este escenario, comunidades afectadas por proyectos financiados por el BID y organizaciones de la sociedad civil nos organizamos para llevar nuestras demandas y visibilizar las resistencias al modelo de desarrollo promovido por la institución.

Las principales demandas incluyen:

  • Acceso completo y comprensible a la información sobre los proyectos y sus impactos
  • Participación efectiva de las comunidades afectadas en la toma de decisiones
  • Protección de personas defensoras de derechos humanos y la naturaleza para evitar represalias
  • Financiación alineada con la justicia climática y los derechos humanos
  • Garantizar la prevención, mitigación y reparación de daños causados por sus inversiones, a través de políticas o marcos de remedio y salida responsable

Desde hace años, redes de resistencia han denunciado los efectos nocivos de los proyectos financiados por el BID y otros Bancos Multilaterales de Desarrollo (BMD). Parques eólicos, minas de litio y cobre, y megaproyectos de infraestructura han transformado ecosistemas y modos de vida sin consulta ni consentimiento de las comunidades afectadas. En Punta Arenas, sede de actividades previas a las Reuniones Anuales, crece la oposición a los megaproyectos de hidrógeno verde, impulsados sin un debate público real ni consideración de los derechos indígenas y locales.

El Grupo de Trabajo sobre el BID, una red de organizaciones de la sociedad civil de la que formamos parte, ha sido clave en la apertura de espacios de incidencia dentro de las Reuniones Anuales. Gracias a su presión, en 2023 el Banco se comprometió a reincorporar la participación de la sociedad civil tras eliminarla en 2013. La edición de 2025 en Chile es una oportunidad crucial para fortalecer la articulación entre comunidades afectadas, y reforzar estrategias de incidencia para cuestionar el rol del BID en la región.

La voz de las comunidades y organizaciones

  • Sobre la transición energética justa y la protección de los pueblos indígenas y el medio ambiente:

«Tienen que estudiar los lugares donde impulsan proyectos y quiénes viven ahí. Que se preocupen de ver sus costumbres, sus modos de vida. Porque no está bien que lleguen a un lugar y interrumpan donde la gente está acostumbrada a vivir en la tranquilidad y que cuidan y protegen a la de la naturaleza y la biodiversidad» – Vocera del Pueblo Chango, Antofagasta (pidió reserva de su identidad)

 

  • Sobre la política de acceso a la información del BID:

«El BID debe asegurar el efectivo y oportuno acceso a información sobre los proyectos que financia, a fin de que las comunidades y poblaciones afectadas conozcan acabadamente el estado de situación de un determinado proyecto y puedan llevar adelante una participación informada en la toma de decisiones». – Gonzalo Roza, Coordinador del Área de Gobernabilidad Global, FUNDEPS (Argentina)

 

  • Sobre la protección del espacio cívico:

«Los Bancos Multilaterales de Desarrollo (BMDs) tienen la responsabilidad de respetar los derechos humanos en sus operaciones y de usar su influencia para que sus clientes -gobiernos y empresas- creen y mantengan un entorno propicio y seguro para el ejercicio y defensa de los mismos. El Grupo BID debe garantizar la efectiva implementación de sus  políticas y mejorar sus prácticas a esa responsabilidad asegurándose de que se cumplan de manera sistemática». – Suhayla Bazbaz, Directora, Cohesión Comunitaria e Innovación Social–CCIS (México)

 

  • Sobre Remedio y Salida Responsable:

«La reparación de los daños generados por los proyectos que financia debe ser una prioridad para el Grupo BID. Es tiempo de que el Banco esté a la vanguardia de las mejores prácticas y políticas de otros bancos de desarrollo. La Corporación Financiera Internacional (ala privada del Banco Mundial) ya publicó sus Principios de Salida Responsable y está a punto de aprobar el Marco de Remedio, dos instrumentos para prevenir, mitigar y reparar los daños por cuenta de sus inversiones. Así como toda institución financiera, el BID tiene la responsabilidad de remediar los daños causados a las comunidades y al planeta». – Luisa Gómez, Abogada Senior, Center for International Environmental Law– CIEL (Estado Unidos)

 

Agenda de resistencia e incidencia en Chile

Las organizaciones de la sociedad civil y comunidades impactadas delineamos un plan de acción que incluye:

  • Talleres y encuentros en Santiago y Punta Arenas con organizaciones locales, comunidades afectadas y aliados estratégicos para analizar el impacto del BID en la transición energética y el financiamiento del desarrollo.
  • Un conversatorio público sobre el papel de bancos de desarrollo en la transición energética justaasí como el caso de Chile en la industria del hidrógeno verde y la minería
  • Actividades de incidencia en las Reuniones Anuales con el objetivo de generar espacios de diálogo con representantes del BID y otros actores clave.
  • Vinculación con redes locales e internacionales para fortalecer estrategias de resistencia y visibilización global de los impactos de los proyectos impulsados por el Banco.

La lucha de las comunidades contra los proyectos extractivistas impulsados por el BID no es nueva, pero en un contexto de expansión del financiamiento a sectores estratégicos como la energía y la minería, es más urgente que nunca amplificar nuestras voces y exigir una transición energética justa, que ponga en el centro los derechos de las comunidades y la protección de los territorios.

 

Contacto

Gonzalo Roza, gon.roza@fundeps.org

 

El evento organizado por Fundeps (Fundación para el Desarrollo de Políticas Sustentables), Fundación CAUCE (Cultura Ambiental – Causa Ecologista), FARN (Fundación Ambiente y Recursos Naturales) y la Universidad Siglo 21, realizado el 11 de noviembre, fue un encuentro de análisis y debate sobre los principales desafíos que enfrenta Argentina en el marco de la transición energética global.

El evento, que tuvo formato de conversatorio, se organizó en mesas temáticas, una de ellas fue: “El rol de China, la banca multilateral y las empresas transnacionales en la transición energética argentina”  participaron la Dra. Virginia Busilli y la Lic. Maitén Fuma (UCC), Valeria Enderle (Fundación CAUCE), Francisco Zanichelli (UNC) y Carolina Juaneda (Bank Information Center), con la moderación de Matías Cena Trebucq (FARN). La segunda mesa “Los desafíos de la explotación de litio en Argentina en un contexto de incentivo a inversiones y desregulación ambiental” contó con la participación de Edgardo Litvinoff (Red RUIDO), María Laura Carrizo Morales (Fundeps), Leandro Gómez (FARN), Federico Trebucq (UES21, CONICET), con la moderación de Paula Hernández (Fundeps).

En esta oportunidad, Fundeps también presentó el informe “La explotación de Litio en los salares altoandinos: un análisis socioambiental a partir del caso argentino”, que tiene por objetivo el abordaje integral de las distintas miradas y componentes conceptuales, legislativos y discursivos, que intervienen en este contexto de transición energética global. También aborda y la consecuente aceleración en la demanda del litio en nuestro país y región para una discusión informada. 

No cualquier transición energética es una transición energética justa

La carrera por controlar la cadena de suministros de los llamados minerales críticos, o minerales para la transición energética, abre un nuevo capítulo en la disputa geopolítica global. Países de Norteamérica, Europa, y de Asia, en particular China, compiten no solo por dominar las tecnologías de los productos finales, sino también por el acceso a los depósitos de estos minerales. Al mismo tiempo, se evidencia que la búsqueda por desarrollar “soluciones verdes” es la narrativa políticamente correcta en la actualidad, pero ¿realmente se está avanzando hacia una transición energética justa en términos sociales y ambientales? ¿Qué roles adoptan el sur global y el norte global en esta nueva dinámica “verde”? ¿Qué lugar tienen las comunidades en este proceso? Estos fueron algunos de los cuestionamientos abordados en el conversatorio.

Argentina es hoy el cuarto productor mundial de litio y cuenta con aproximadamente 50 proyectos en diferentes fases. Con el foco puesto en la generación de divisas que requiere el repago de la deuda externa, los gobiernos provinciales y el gobierno nacional priorizan estas inversiones, sin la realización de los correspondientes estudios para determinar si las operaciones pueden ser realizadas sin producir daños irreversibles al ambiente y a las comunidades que allí habitan desde hace cientos de años. La pérdida de biodiversidad, formas de vida, saberes y culturas andinas, no solo convierte a estos territorios en zonas de sacrificio del modelo hiper-consumista del Norte global, que no busca reducir su demanda de minerales y naturaleza, sino que también refuerza desigualdades existentes, y obtura la posibilidad de pensar en un cambio de paradigma que coloque al cuidado de la vida de personas y ecosistemas en el centro, y que nos enseñe a vivir dentro de los límites planetarios.

Indudablemente, las consecuencias del aumento de demanda de extracción y producción del litio en esta “carrera verde”, genera debates de orden social, ambiental, legal, discursivo e ideológico al ponerse en disputa los diversos sentidos y objetivos de los diferentes actores involucrados. Durante las más de dos horas que duró el conversatorio, expertos y representantes de la sociedad civil, de la academia y periodistas de Córdoba y otras provincias, debatieron e intercambiaron sus opiniones sobre el impacto de la minería de litio en el ambiente, la economía y las comunidades locales, dejando de manifiesto que no cualquier transición energética es una transición energética justa y que la lógica extractivista reproduce los roles históricos de los países del Norte y del Sur Global y replica, también, las prácticas extractivistas y de violaciones de derechos humanos de las comunidades locales e indígenas, a la vez que refuerza el ciclo vicioso de continuar explotando la naturaleza. 

 

Más información

 

Contacto

Gonzalo Roza, gon.roza@fundeps.org

Desde Fundeps y Ruido, publicamos el informe Litio y Transparencia en Argentina, una investigación que aborda la situación actual de Argentina en relación con la producción de litio…

A lo largo de este informe trataremos, en primer lugar, una serie de datos de la situación actual de Argentina en relación con la producción de litio que la ubican en un papel central, dentro del concierto mundial. Luego focalizaremos en el sistema de gobernanza minera, enunciando las leyes que lo configuran, sus principales elementos y aquellos puntos que ameritan mayor análisis. Con posterioridad, abordaremos, desde algunos indicadores sugeridos por el Estándar, los dos proyectos que se encuentran en etapa de producción de litio en Argentina: el Proyecto Fénix en el salar del Hombre Muerto y Sales de Jujuy en el salar de Olaroz-Cauchari. En particular, lo relativo a la publicidad o no de sus contratos, como eslabón fundamental en materia de publicidad y transparencia en el desarrollo de estos proyectos.